Mas sobre colectivos

(empecé este post sólo para darme el gusto de titularlo así)

Historias sobre ruedas de colectivos tengo, y muchas. Desde charlas con viejitas, hasta encuentros casuales, pasando por sustos, enojos y absurdos.

Sólo para contar una: generalmente cuando sube algún nene lo miro para captar su atención (y entretenerme un rato). A veces ni bola, otras veces me miran y se esconden tímidos, ahí empieza el juego...

Resulta que esa vez el nene era muuuy inquieto, de esos terremotos que te dan ternura en el momento pero por dentro pensás: ¿cómo cazzo hará la madre las 24hs del día?
Me mira, lo miro, un flash.
Al gurrumín le gustaba jugar a las escondidas o al ladrón y policía, lo descubrí rápido. Al rato de habernos encontrado en medio de una charla casi sin palabras -él sobre la madre en el asiento de adelante- me empieza a hacer señas con la mano y a decir "¡escondete! ¡escondete!" con su duulce voz...
¿Cómo le voy a decir que no?
Me 'escondí' y le hice el típico juego de "¡acá tá!", una, dos, tres veces...

El colectivo avanzaba, pero no lo suficientemente rápido como para llegar a mi destino y por fin bajarme. La tortura seguía.

La situación me empezaba a dar mucha gracia, no me podía cambiar de asiento porque el colectivo estaba lleno, el nene que se había obsesionado con la escondida ¡y la madre estaba chocha porque había conseguido una babysitter a bordo!

Obviamente me empecé a reír, mientras intentaba pensar cómo se le dice bassssta a un bebé sin ser grosera.
Pero lo más gracioso fue que cuando levanté la vista y estaban todos tentados con lo mismo. No era para menos...

Complicidad. Estuvo bueno.

~ella

3 Comments:

  1. Pulgoso said...
    "de esos terremotos que te dan ternura en el momento pero...", a mi me pasó una vez con un chico que tenía un jueguo de "¿Quién es quién?", algo que encima requiere "más esfuerzo mental" que el "acá ta", y encima de los encimas me ganaba siempre. Un desagradecido el pendejo.
    Pero bueno, es peor cuando ocurre algo similar con un adulto del sexo opuesto. :)
    LauraGalletita said...
    Jaaaaaaaajajajaja! jajaja!
    Siempre tuve ese temor, y por eso nunca les juego a los nenes. Ahora, que soy mamá miro cómo es mi hijo mayor con los extraños(personajísimo de seis años) y me cago de risa.
    Una vez una mina le hacía caras, y Casiel le sorneía. La mina se vé que le payaseaba, él se reía. Yo por dentro pensaba "pobre mujer, ya debe estar cansada", pero la mina seguíiiiia. En un momento (ya habían pasado como cinco minutos así) Casiel me dice "mamá, yo ya me cansé de reirme con la señora, pero ella siiiiigue y siiiigue" mientras hacía gesto de vueltas con la mano

    Juaaaaaaaaaaaaajajajajajajajjajajaaaaaaaaaajajajajaaaaaaaaaaa!

    Un abrazo!
    Ella said...
    Pulgoso, creo que con un adulto del sexo opuesto es más fácil! Le decís chau y a otra cosa. Pero ¿cómo le decís chau a un peque de estos?

    Laura, nunca había escuchado la versión de ellos jaja. Es muy buena!! Me hace acordar a Mirá quién habla, cuando los adultos deformaban las palabras creyendo que interpretaban el mismo "idioma" y el nene pensaba "¡que ridículos! ¿¿por qué estarán hablando así??"

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